La ley y los procedimientos jurídicos para alcanzar los objetivos del cliente son a menudo complejos y requieren de un profesional cualificado y con experiencia. Además de este requisito necesario, en nuestro despacho queremos hacer valer ciertas guías de funcionamiento como señas de identidad que se resumen en este decálogo. No dude en recordarnos su cumplimiento si es necesario:

 

  • Vocación de servicio.

En este despacho es el abogado quien está  al servicio del cliente, y no al revés.

 

  • Eficacia.

Para lograr el objetivo encomendado.

 

  • Información comprensible.

Los asuntos jurídicos pueden alcanzar notable complejidad, pero el abogado siempre ha de poder explicar los detalles del caso a su cliente de una manera comprensible. Quien no sabe explicar es que no sabe.

 

  • Honestidad profesional.

Honestidad profesional: Es importante no olvidar que el tiempo, el dinero y el ánimo del cliente no es algo con lo que se pueda jugar mediante dilaciones, falsas esperanzas o medias verdades.

 

  • Accesibilidad.

Queremos que el cliente tenga fácil acceso y comunicación con su abogado, evitando en lo posible esperas protocolarias. También queremos que se sienta libre de sugerir lo que crea conveniente sobre su caso.

 

  • Presupuesto previo.

Bien sea referido a los honorarios mínimos del colegio profesional, o según contrato de encargo personalizado, queremos que sepa de antemano qué servicios contrata, cuánto le pueden costar y por qué, evitando sorpresas desagradables al concluir el caso.

 

  • Empatía.

Para en lo posible ponernos en el lugar del cliente y no querer para él lo que no querríamos para nosotros mismos.

 

  • Respeto en el trato al cliente.

También exigir que éste nos lo tenga a nosotros y a nuestro trabajo.

 

  • Nuevas tecnologías.

Intentamos sacar el máximo provecho a tecnologías al alcance de todos por su agilidad y gratuidad -correo electrónico, whatsapp, videoconferencias, etc.-. Siempre que se pueda el formato papel de los expedientes, por comodidad y seguridad, ha de ser reemplazado por el formato digital.

 

  • Luz y taquígrafos.

En general, el expediente es del cliente, y por lo tanto ha de tener acceso al mismo cuando quiera sin tener que justificar el motivo (tener una segunda opinión, recuperar si es posible un documento original, etc.).

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